Retrato del Papa Leon XIV en la capilla del Buen Consejo, devoción mariana agustiniana

 La Basílica de Nuestra Señora del Buen Consejo volvió a convertirse en punto de encuentro entre arte, tradición y fe viva

En vísperas de la Natividad de la Santísima Virgen María, el Papa León XIV inauguró el nuevo fresco que lo retrata en oración ante la venerada imagen mariana, una obra realizada por el pintor y grabador Marco Innocenzi. 

Larga tradición

El gesto, cargado de simbolismo, tuvo lugar antes de la celebración de la Eucaristía y se inscribe en una larga tradición iconográfica que une a los pontífices con este santuario agustiniano.


La capilla que custodia el antiguo icono del Buen Consejo suma ahora un nuevo rostro a su galería de peregrinos ilustres. El fresco de León XIV ocupa el último espacio disponible en el muro, completando una secuencia histórica que incluye a Urbano VIII, Pío IX, Juan XXIII y San Juan Pablo II. 

Cada uno de ellos dejó testimonio visible de su paso por Genazzano, un lugar que ha sido refugio espiritual para generaciones de fieles y punto de referencia para la Orden de San Agustín.

La obra de Innocenzi, antiguo restaurador del Laboratorio de Pintura y Madera de los Museos Vaticanos, representa al Papa de perfil, recogido en oración ante el icono mariano

La elección del encuadre y la postura fue fruto de un largo proceso de estudio, con varios bocetos previos y una planificación minuciosa para adaptar la figura a la altura de la pared, situada a unos cinco metros del suelo. 

El reclinatorio que aparece en la pintura lleva el escudo de León XIII, el pontífice que elevó el santuario a basílica menor en 1903 y que difundió la devoción a la Madre del Buen Consejo por toda la Iglesia universal.

Para Innocenzi, la realización del fresco supuso un desafío artístico y espiritual. La técnica empleada, fiel a la tradición, exigió pintar cada una de las doce secciones de yeso en una sola jornada, sin posibilidad de correcciones posteriores. 

El artista trabajó durante semanas acompañado por los padres agustinos, quienes lo acogieron en la comunidad. "Un pintor de frescos nunca está solo", confesó. Junto a su firma aparece también la de Fabiola Mercandetti, colaboradora esencial en el proyecto, así como el reconocimiento a quienes asistieron en las tareas de andamiaje y preparación del muro.

La inauguración del fresco no solo añade una pieza más al patrimonio artístico del santuario, sino que también subraya la profunda relación entre León XIV y la Virgen del Buen Consejo. La devoción del Papa, nacido Robert Francis Prevost, se remonta a sus primeros años en la Orden de San Agustín, en la Provincia del Medio Oeste de Estados Unidos, dedicada precisamente a esta advocación mariana. 

Durante su formación en Roma, visitó con frecuencia Genazzano, y no fue casualidad que eligiera este lugar para su primera salida pública tras la elección pontificia, dos días después del cónclave.

El santuario celebra este año el 130 aniversario de la proclamación de la Virgen del Buen Consejo como Patrona de Albania, un gesto de León XIII que consolidó la dimensión universal de esta devoción. Por este motivo, la basílica ha sido declarada Iglesia Jubilar, recibiendo un flujo constante de peregrinos que buscan consuelo, orientación y esperanza.


Con la incorporación del retrato de León XIV, la capilla se convierte en un testimonio visible de continuidad: una cadena de pontífices que, a lo largo de los siglos, han acudido a Genazzano para encomendar a María sus preocupaciones, sus viajes y el rumbo de la Iglesia. 

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