La universidad progresista de Princeton vive un repunte católico
La Universidad de Princeton, una de las más selectivas del mundo y de ambiente mayoritariamente secular y progresista, vive un repunte católico que ya no pasa desapercibido. Su capellanía, el Aquinas Institute, da hogar espiritual a más de 1.200 estudiantes de grado y posgrado, y los católicos son el grupo religioso más numeroso del campus. En la Vigilia Pascual de 2025 recibieron los sacramentos de iniciación 17 alumnos.
Este 2026, además, dos doctorandos en Filosofía han abrazado la fe. Uno es Joe Schmid, que durante años dirigió un popular canal agnóstico en YouTube. El otro es Noah McKay, de tradición protestante. The Pillar acaba de dedicar un reportaje a esta vida católica que florece en la Ivy League.
Una capilla llena a la hora de comer
Las señales están a la vista. Cada mediodía, entre semana, un grupo de jóvenes asiste a Misa en la capilla universitaria mientras sus compañeros están en clase o comiendo. El capellán, el padre Zachary Swantek, admite que vivir la fe en un campus mayoritariamente secular es un desafío, pero asegura que nunca se ha sentido "más necesario como sacerdote".
El reportaje de The Pillar dibuja una pastoral con un cimiento muy concreto: formación intelectual seria, una vida espiritual católica sin complejos y liturgias muy cuidadas. Allí es normal encontrar, después de Misa o de la adoración, a estudiantes enfrascados en preguntas teológicas de fondo.
Ni siquiera la catequesis rebaja el listón: el responsable de preparar a los adultos que quieren entrar en la Iglesia es doctor en Filosofía por Princeton. Quien llega con preguntas de seminario recibe respuestas de seminario.
Y llegan desde lejos. Logan, uno de los alumnos que entraron en la Iglesia en la Vigilia de 2025, venía del mundo de los "nones", los que no se identifican con ninguna religión. "Siento que hay un resurgir del catolicismo", afirma. "Viene una nueva ola".
Princeton no está sola. Otras capellanías universitarias de Estados Unidos baten récords: el pasado curso, la de Arizona State recibió a 52 estudiantes en un solo semestre, y la de la Universidad de Nebraska-Lincoln celebró 72 conversiones en la Vigilia Pascual.
El agnóstico que cambió de bando
Si esta tendencia necesitaba un rostro, Joe Schmid se lo ha puesto. Doctorando en cuarto año, con artículos en revistas como The Journal of Philosophy, Noûs o Mind, abrió en 2020 su canal Majesty of Reason.
Criticar los argumentos a favor de la existencia de Dios era uno de sus temas estrella. El 21 de agosto sorprendió a sus 55.000 suscriptores: "Gran noticia. Dios existe. Cristo es el Señor, y fundó la Iglesia católica".
Había crecido en una familia católica, pero se hizo ateo en el instituto y después agnóstico, empujado por el problema del sufrimiento animal a lo largo de la evolución. Su vuelta fue un proceso arduo de una década, alimentado por los argumentos de contingencia de filósofos como Joshua Rasmussen y Alexander Pruss.
Le remató lo que él llama "milagros vindicatorios", prodigios que confirman doctrinas propiamente católicas, como los carismas del Padre Pío, las curaciones de Lourdes, Fátima o los milagros eucarísticos.
Aun así, insiste en que la conversión "no fue obra mía", sino un don de la gracia. El apologista Trent Horn, que tantas veces discutió con él, lo resumió con una sonrisa: "uno de mis críticos más inteligentes" ahora es católico.
El protestante al que le cuadraron las cuentas
Noah McKay llegó por otra puerta. "Nunca fui ateo, y no creo haber sido nunca agnóstico", cuenta a EWTN News. Lo suyo eran grietas más que derrumbes. Le pesaban el problema del mal, el silencio de Dios y sus dudas sobre la fiabilidad de la Biblia.
Su razonamiento tiene algo de contable meticuloso. Ya creía en milagros cristianos, y comprobó que las pruebas de los milagros específicamente católicos eran igual de sólidas o más. Por pura coherencia, o los aceptaba todos o los rechazaba todos.
"Y las pruebas eran demasiado fuertes para que rechazarlos fuera razonable", explica. El paso causó "angustia" en su entorno protestante, pero él lo tiene claro: quien ya acepta que el cristianismo es verdadero encontrará "irresistible" la inferencia hacia el catolicismo.
Su receta para los que dudan no viene de ningún manual de lógica. "¡Rezad!", pide, y recomienda el rosario, que tanto le ayudó.
Las universidades se fundaron para buscar la verdad, y en Princeton, aunque sea despacio, ha vuelto a ocurrir que alguien la encuentra.
McKay cerró su entrevista con una promesa: "Voy a pedirle a Dios que se dé a conocer a todos los que lean este artículo".
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